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¿Existen instrumentos de protección legal?

Nuestro estado de derecho dispone de distintos recursos para proteger a los ciudadanos contra los peligros que pueden entrañar la pertenencia a una secta, a saber, la pérdida de libertad y de bienes materiales:

Protección por el Derecho Penal:

El Código Penal considera punibles las asociaciones que empleen medios de alteración o control de la personalidad. Esto supone que a través de pruebas de expertos puede llegarse al castigo judicial de estas prácticas sobre cualquier persona.

Además pueden concurrir otros delitos como la estafa, abusos sexuales, inducción o explotación de la prostitución ajena, delitos contra la integridad moral, lesiones psicológicas, coacciones….

Si como consecuencia de la manipulación ejercida, la persona sometida a ella pierde o merma su conciencia acerca de lo que hace, pueden serle de aplicación eximentes o atenuantes si hubiera cometido delitos.

Protección por el Derecho Civil:

Los perjuicios económicos causados por tales grupos se pueden tramitar también por la vía del derecho civil. En estos casos es importante la carga probatoria de la justificación del dinero entregado.

Son frecuentes las infracciones de la normativa laboral y de la seguridad social, que pueden ser denunciadas a fin de que se investiguen y sancionen.

En muchas ocasiones las irregularidades fiscales son importantes, por lo que tener datos en este ámbito puede ser importante para que intervengan los servicios de inspección.

Aunque estás sean cuestiones de segundo orden frente al daño causado a las personas, su denuncia puede ayudar a evitar la impunidad en la que se mueven los grupos de manipulación psicológica a través de entramados que no cumplen la normativa laboral ni fiscal y redundan en una mayor explotación de las personas a las que han captado.

Protección por el Derecho de Familia:

Una de las ramas legales en los que cobra mayor fuerza la manipulación psicológica es el derecho de familia

En todas las resoluciones judiciales referentes a la asignación o la retirada de los derechos de potestad, custodia y visita, la Ley establece que siempre debe tener prioridad el interés del menor.

Es por ello, que la prueba del riesgo que la manipulación psicológica que sufre un progenitor genera en el bienestar del hijo es fundamental en los juicios  que versen sobre ello.

La demostración que no se trata de un “credo religioso”, sino de una manipulación destructiva, es el elemento clave para que el Tribunal pueda proteger a la infancia.

También si a un niño integrado en su entorno y en un círculo de amigos se le arranca de su entorno -por la pertenencia de uno de los padres (divorciados)- y se le introduce en una sociedad de una cultura extraña inapropiada para su edad y su desarrollo, esto constituiría una razón importante para pasar la custodia de este niño al otro progenitor quien sí puede asegurar el desarrollo armonioso en un entorno normal.

La protección de la infancia es una obligación legal que impregna todo nuestro ordenamiento jurídico y que debe ser puesta en la práctica por los jueces, cuando existe una actuación de manipulación psicológica que pueda afectar a un menor.

(*) Agradecemos la colaboración de Miguel Perlado en la preparación de este texto, así como en los correspondientes a las primeras recomendaciones a familiares y amigos que preguntan por sectas. Igualmente a Carlos Villagrasa por la edición de la parte jurídica.