Mi terapeuta pasó a ser mi guía espiritual y acabó abusando sexualmente de mí

Experiencias. Collage Unificador

Yo, JOHANNA VICTORİA MOTTA ALONSO, identificada con la cédula ciudadanía # 52261453 expedida en Bogotá, de estado civil soltera sin unión marital de hecho, de ocupación o profesión pensionada, residente en la calle ——, teléfono ——-, de Bogotá-Cundinamarca solicito a la señora Notaria autorice la presente declaración extra proceso, la cual consigno bajo la gravedad del juramento, en lo siguientes términos:

PRIMERO: JURAMENTO: Que rindo esta declaración bajo la gravedad de juramento a sabiendas de las implicaciones legales que acarrea jurar en falso.

SEGUNDO: Que mis nombres y condición civil son como están dichos y escritos anteriormente.

TERCERO: Manifiesto que relato lo vivido más o menos desde el año 1995 hasta el año 2004, con el señor Francisco Emilio Benítez, quien en ese momento decía ser terapeuta especializado en sexualidad. En 1995 yo tenía 20 años estaba buscando ayuda debido a que tenía muy baja autoestima y quería construir una relación afectiva con mi novio de entonces en la que yo no fuera tan insegura, acaparadora y celosa; me deprimía con facilidad y no le veía mucho sentido a la vida. La tía de una prima que es psicóloga me recomendó a Francisco Benítez que además de ser buen psicólogo -según ella-, hacía regresiones, lo cual me encantó porque desde que tengo uso razón me gustaban las cosas que se salieran de lo normal, y captar incluso más allá de lo que los cinco sentidos podían percibir. Además de tener una idea mal entendida sobre el sexo ya que mis papás no me hablaron claro en mi infancia y constantemente se contradecían el uno al otro. Mi padre, decía que le gustaban las mujeres extrovertidas y que sexualmente nadie veía el sexo tan bien como él; además le decía a mi madre que era una tonta y que dejara sus estupideces sobre el sexo y el amor, por lo tanto toda esta confusión e ideas me hicieron crecer convencida que una mujer extrovertida era sinónimo de hacer todo lo que el hombre quería.

Fui al consultorio del terapeuta Francisco Benítez que se encontraba en su apartamento ubicado en el barrio Chapinero de Bogotá. En cuanto me vio me dijo: «que sí, que veía que yo tenía problemas» y me calificó en toda las áreas de mi vida en un papel de 1 a 5, en lo espiritual, emocional, físico, social, etc. Y me dijo que me iba a convertir en una mujer que jamás un hombre quisiera dejar. Me dijo que primero me iba a volver una mujer muy interesante y que me iba a poner a leer y comenzó a darme libros, «Cómo ganar amigos», «Tus zonas erróneas», Tu yo sagrado», y también libros como «Vida después de la vida», y yo estaba encantada en ese momento estaba ya dispuesta a hacer todo lo que él me dijera porque estaba desesperada con mi forma de ser, además vi en él una figura de entendido del sexo ya que vi en él una figura en entre autoridad y paternal.