Mi terapeuta pasó a ser mi guía espiritual y acabó abusando sexualmente de mí

Francisco me preguntó que cómo me había parecido la película y yo le dije que horrible, él me dijo que era la única que le había hecho un comentario así, que a las demás de sus pacientes que la habían visto, como por ejemplo L.R., les había gustado mucho y me dijo que lo interesante de la película es ver como a través del sexo le habían quitado el orgullo y como luego se había vuelto dueña de si misma y desinhibida. Yo me sentí por supuesto nuevamente errada y puritana. Ya que no había sido capaz de captar “la verdadera enseñanza”. Recuerdo otro de los abusos sexuales en una de las consultas. Mientras estaba pasando llegó su esposa de ese entonces (E.L.B.), y él se puso muy nervioso y me dijo que me vistiera rápido que ella se iba a dar cuenta porque podía entrar en cualquier momento y yo lo hice pero con calma porque no entendía que estaba pasando, si él estaba haciendo el bien, y era normal que un sexólogo se acostara con sus pacientes según él, entonces era natural que la esposa supiera. Luego él me dijo que me felicitaba porque había estado calmada y eso significaba que no tenía ningún apego con respecto a él. Y yo lo único que pensé fue “Pero primero, ¿acaso esto no es normal?, y segundo ¿qué apego voy a tener si no me gusta para nada acostarme con él?… sólo lo hago por terapia sexual”.

En otra terapia me presentó a otra de sus discípulas, una chica joven como yo, de entre 19 y 20 años de edad, llamada C.V.R. (la actual mujer de Francisco), y entre los dos me subieron “a presencia de Dios”, que consistía en una especie de hipnosis/relajación donde él te va guiando y vas pasando por distintas dimensiones, de la primera, a la tercera, a la quinta, hasta llegar a la dimensión donde se supone que está Dios y tú lo ves y hablas con Él, y también te revelan el nombre de “tu angel”, yo obviamente no veía nada, no sentía nada y él decía: “Es que eres muy racional, di lo primero que se te venga a la cabeza, esto es un regalo de Dios y me da tristeza que no lo aproveches”, y me dijo, o más bien yo le dije que mi ángel se llamaba Oscar (fue lo primero que se me vino cabeza) y C. (su actual pareja) completó el nombre del ángel diciendo Oscar Daniel, también me dijo que le preguntara a que había venido yo al mundo, y lo primero que se me vino a la cabeza fue que a aprender.

En otra ocasión que abusó de mí, al terminar, me dieron ganas de llorar y Francisco me preguntó qué sentía y yo le dije que tristeza pero lo que sentía realmente era un vacío interior, una ausencia total (aunque eso no se lo dije), y Francisco me dijo que no intelectualizara esa emoción, que lo que realmente sentía era mucha felicidad porque era la primera vez que en verdad había entregado mi corazón y yo sabía que no era eso lo que sentía pero le deje así porque pensé que era falta de inteligencia emocional mía entonces.

Mientras pasaban todo estos abusos paralelamente empecé a asistir a un llamado “Grupo de Oración”, ese grupo me pareció muy bonito me gustaron mucho las canciones, lo que sentí con las demás personas, poder acercarme a Jesús sobretodo. Eso hizo que mi vinculo creciera respecto a Francisco porque él era el que dirigía el grupo. Además él me seguía dando libros de sexualidad, de inteligencia emocional y afectiva también en los grupos de oración empezó hablar de reiki y empezó a darnos libros espirituales, uno de esos era “El libro de Urantia” a enamorarme de la idea de hacer la voluntad de Dios.

Recuerdo la primera vez que me dijo que iba ser una de sus discípulas fue en una de sus consultas me dijo que yo era una persona especial para Dios y tenía una buena noticia, que yo iba a ser de ahora en adelante su discípula, aunque yo no era muy religiosa siempre me ha gustado todo eso que llaman dícese “espiritual” y no podía creer que tuviera un maestro. En otra consulta me dijo que Dios me había permitido como experiencia para mí empezar a masturbarme pensando en cosas morbosas, y me dijo que aprovechara y pensara en él; sé que suena incoherente y que hacía caso a lo que él me dijera pero yo iba a esos encuentros solamente como una disciplina porque se suponía que eso me iba a ayudar a desinhibirme, pero no me gustaba ni un poquito estar con él, sufría mucho cada vez que pasaban esos encuentro, y ahora, pensar en la idea de masturbarme pensando en él, sufría mucho cada vez que pasaban esos encuentros, y ahora, pensar en la idea de masturbarme pensando en el, me daba literalmente asco por lo tanto no le hice caso.