Mi terapeuta pasó a ser mi guía espiritual y acabó abusando sexualmente de mí

Cuando él me decía que íbamos a tener esos encuentros yo rogaba que pasara algo, que me llamara a decirme que no podía. O cuando iba rogaba que se pasara rápido el tiempo, todo lo hacía por obediencia, trataba de no mostrarme desinhibida o permitir que me gustara un poco porque de pronto al tipo le gustaba y me iba a llamar mas seguido. Yo con él estaba “aprendiendo” por disciplina, esperando el momento en el que él me dijera que yo estaba preparada para poder estar con la pareja que me gustara. Yo sentía dolor cuando él me penetraba y él me decía que yo necesitaba un pene más pequeño. Un dia, no recuerdo qué le dije y él me respondió que a él tampoco le gustaba estar conmigo que yo era una simplona, una sosa y que si no fuera porque “de arriba le decían” (o sea refiriéndose a Dios), él no estaría conmigo. También me dijo que no creyera que eso lo hacía con todas las mujeres que era conmigo porque yo era especial y además que yo no podía tener ninguna pareja hasta que el me dijera porque primero tenía que aprender a estar sola y que además yo era una fácil.

Y segundo porque no era justo con él porque yo le pegaba las malas energías de otras personas. Luego un día me dijo que ahora yo tenía que conseguir mis propias experiencias y yo me puse por supuesto súper contenta porque pensé que lo que quería decir era que ya estaba preparada para conseguir una pareja, aunque la alegría me duro poco, porque esas experiencias no podían ser con hombres porque tenía que aprender a ser una conquistadora y con un hombre no iba a saber si lo había conquistado o simplemente, simplemente se había aprovechado de mí y del momento.

Me dijo entonces escogiera a alguien del grupo de oración, yo escogí a alguien que me caía bien, me dijo que no y como siempre, como todo lo que había hecho hasta ese momento con sus manipulaciones me llevó hacia donde él quería, me dijo que tenía que ser alguien difícil de alcanzar, yo le nombré otras chicas del grupo de oración y me dijo que no, y hasta que por fin dije el nombre de C. y me dijo que sí. Entonces empecé a tratar de acercarme a C., obviamente no la tenía que conquistar porque ya estaba avisada y amaestrada al igual que yo y pues obviamente llegamos a una cita para tener un encuentro sexual. Fuimos a un motel y Francisco espero afuera, fue un encuentro sexual aburrido -y aunque son suposiciones mías porque yo no estaba en el cuerpo de C.-, se notaba que igual que yo ella hacia las cosas por disciplina, obviamente las dos fuimos siempre muy cordiales e hipócritas al respecto. Al terminar el encuentro Francisco regañó a C. porque no lo habíamos invitado, nos dijo que éramos unas egoístas por lo tanto para compensarlo teníamos que programar otro encuentro sexual. Recuerdo esa ocasión como la más asqueroso y traumática de mi vida porque él estaba totalmente desatado y desinhibido, y me decía que era para que yo tuviera más experiencias.

Una vez en un retiro espiritual estaban “rifando” los cuartos y salí yo ganadora de quedarme con C. y Francisco que eran los líderes espirituales, C. a ya estaba en nivel de maestra, como me lo imagine en lugar de ponerse feliz C. dijo en un tono un poco serio “Me imaginé que ibas a salir tú”, yo me puse muy feliz porque tenía la menstruación y les dije “Que pena que no puedo hacer nada porque tengo la menstruación”, pero Francisco y C., si tuvieron relaciones sexuales, yo lo único que pensaba era ¡pobre C. que asco!, porque yo suponía que lo hacía por disciplina, por obediencia igual que yo y además a ella no sé qué “motivo divino” le diría. El mismo día de ese encuentro al despertarnos C. y Francisco empezaron a decirme que yo dormida hacia gemidos de excitación, una excusa perfecta para él ahora podía decir que mi subconsciente me traicionaba y me moría de ganas de estar con él.